Como parte de este proyecto me he unido a algunas comunidades de viajeros en Facebook, y casualmente el día de hoy en el grupo de "Mochileros en México", alguien preguntó si entre sus andanzas los miembros habían vivido alguna situación paranormal, a lo cual la comunidad respondió de manera sorprendente y muy positiva, algunos con bromas, pero otra gran parte compartió con el resto algunas historias que vale la pena agregar a esta cronología.
Así pues comencemos con las historias que más llamaron mi atención y de las cuales quienes las vivieron me permitieron compartir aun más detalles al respecto de las mismas. El formato de cada historia será el titulo que su autor le ha dado, el nombre de este autor, la fecha estimada en que sucedió y por ultimo el lugar o región.
¿Están listos caminantes? Comencemos.
"El inmenso OVNI que paralizó mi cuerpo"
María Armandina Villareal
Mayo de 1992
Paredon, Coahuila, México.
Habíamos partido en una peregrinación desde Saltillo, Coahuila, con rumbo a Sabinas, Coahuila, eramos en total 40 jinetes, de los cuales por cierto otra mujer y yo fuimos las pioneras para la futura participación de damas en esta tradición, que hasta ese momento se había reservado solo para los hombres.
La cabalgata se prolongó hasta la noche, así que se decidió acampar junto a un lago, cerca del poblado de Paredon, Coahuila. La noche era fresca, por lo que yo estaba bien abrigada, cuando todos comenzaron a irse a dormir, presentí que el ambiente se sentía diferente, como pesado, fue entonces que opte por entrar en mi casa de campaña y guarecerme del frío.
Fue pasada la media noche, lo recuerdo bien, que una sensación extraña me hizo despertar, sentía el cuerpo pesado, imposible de moverme, incluso me era imposible hablar, pero podía ver, y fue así como pude observar que suspendido sobre el lago, se encontraba un objeto circular, como un plato metálico, inerte, no emitía ruido alguno. Lo observe durante un buen rato, petrificada, incapaz de gobernar mi propio cuerpo, fue entonces que tras un largo tiempo sin hacer nada, el objeto se elevó de repente, desapareciendo en el cielo.
No lo podía creer, me fue imposible cerrar los ojos aquella noche, en mi mente rondaba lo increíble que era el suceso que acababa de presenciar. Llegada la mañana le pregunté al resto de mis compañeros de peregrinación si se habían dado cuenta de aquello, pero todos respondieron con negativas, alegando algunos que estaban demasiado cansados y habían dormido sin sobresaltos. Tras esto mi mente comenzó a ahondar en lo sucedido, yo sabía lo que había visto y hasta el día de hoy estoy segura, de que aquello era algo que no pertenecía a este planeta, ese OVNI me robo el sueño por algunos días, pero me regalo a cambio la experiencia de haber presenciado algo, que pocos son capaces de experimentar a lo largo de sus vidas.
"¿Mano, de quién?"
Esmeralda Og.
12 de Abril de 2004
Huautla de Jiménez, Oaxaca, México.
Por aquella época, formaba parte del equipo de fútbol de mi bachillerato, por la mañana debía salir para participar en un torneo ínter colegial, mis hermanos y yo compartíamos habitación, la habitación estaba cerca de la puerta principal, así que al rededor de la 01:30 de la madrugada, un sonido fuera me despertó, por debajo del borde de la puerta pude ver como una silueta pasaba frente a esta, pensé en primera instancia que podía tratarse de un perro hurgando entre la basura, pero de manera tenebrosa, la puerta comenzó a ser empujada, abriéndose lentamente; de repente una mano casi esquelética, de uñas largas y con bastantes arrugas se asomo, llevando la toalla que yo solía usar para secarme el sudor después de cada partido; lentamente depositó la toalla en el piso junto a la puerta y se retiró, tal y como había entrado.
Me encontraba petrificada, presenciando desde la parte alta de una litera, incapaz de hacer nada; no fue hasta que la puerta estuvo cerrada nuevamente, que pude gritar, logrando que mis papás fueran hasta dónde yo estaba, mientras mis hermanos mayores salían corriendo a buscar a la mujer. Lamentablemente no encontraron a nadie, pues fuera de la casa había que saltar una cerca para poder llegar hasta donde estaba la puerta, así que de inmediato descartamos la opción de que pudiera haberse tratado de una vieja mujer. Al menos no de una normal.
Aquella mañana termine yendo al torneo, pero prácticamente solo jugué unos minutos, pues pasé enferma el resto del día, por su parte mi madre y abuela llevaron la toalla con uno de los muchos brujos o curanderos que habitan en esta región, el cual les dijo que aquello era un "trabajo de brujería" en contra de nuestra familia, pues al parecer se tiene la leyenda de que en la casa en que vivimos, hay centenarios enterrados en algún lugar. Lo interesante es que hasta el día de hoy no ha parado el acoso hacia mi familia en esa casa, lo cual nos tiene agobiados.
Pues bien caminantes, les comparto que esta chica, Esmeralda, tiene varias historias por contar, por lo que creo poder asegurar que esta no será la ultima vez que lean algo acerca de ella durante la realización de este blog. Por otra parte aún estoy preparando el resto de las historias que recibí el día de hoy, así que espero haya una segunda parte de esta entrada.
Por lo pronto, sigan recorriendo junto a mí, los caminos al más allá.


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