Tu opinión es prioridad.

TU OPINIÓN ES PRIORIDAD:

"Querido caminante, es para mí de suma importancia que brindes tu opinión a cerca de todo cuanto sea publicado por medio de este blog. Comparte tus impresiones, comentarios y sugerencias conmigo, te lo agradeceré enormemente pues la retro-alimentación será la clave para que este recorrido a través de los caminos al más allá, sea lo mejor posible".

Gracias.
Jarlo Sancu.

1 de julio de 2017

El Nahual

En México existen cientos de leyendas y mitos populares a lo largo del país, entre los cuales destaca la mención de seres como los duendes, chaneques, el chupacabras, la llorona y también los famosos "Nahuales".

Una descripción breve encontrada en internet sobre el significado de esta palabra es la siguiente:

"Nahual o nagual, incluso nawal (proviene del Náhuatl: Nahualli, que significa oculto, escondido o disfraz"), que dentro de las creencias mesoamericanas es una especie de brujo/a o ser sobre natural que tiene la capacidad de adoptar forma animal." - Wikipedia.


Pues bien, a continuación mi querido compañero caminante compartiré contigo, lo que un par de nuevos amigos me han contado, espero y sea de tu agrado.


"Montebello y los nahuales de semana santa".
Natalia (Mochilera).
Semana Santa del 2003.
Lagunas de Montebello, Chiapas, México.

Después de haber estado en una comunidad Zapatista, un grupo de cuatro amigos decidimos terminar la semana santa y desplazarnos a otro lugar, así que por recomendación de los habitantes nos dirigimos a las lagunas de Montebello, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 

Eran aproximadamente las dos de la tarde cuando llegamos, había pocas cabañas que fungían como establecimientos en los que se vendía comida a los turistas; mientras que algunos paseantes se encontraban distribuidos a lo largo del área disfrutando de su día en aquel sitio.

Disfrutamos pues de ese hermoso lugar, caminamos por la zona, nadamos en el lago y terminamos optando por pasar la noche ahí; así que nos dimos a la tarea de montar las casas de campaña, disponiendo todo cuanto fuese necesario para nuestra velada. Conforme avanzaba la tarde, comenzaron a retirarse los visitantes, hasta que llegó el momento en que de manera curiosa, sólo quedó nuestro pequeño grupo, pues incluso los comerciantes habían cerrado las cabañas y se fueron. 

Encendimos una fogata para pasar junto al fuego, mientras caía la noche, continuamos con nuestro camping cantando y charlando, disfrutando el paisaje. Por fin el cansancio me había vencido, por lo cual vi necesario entrar a dormir en la casa de campaña, me puse unos audífonos, perdiendo del todo la noción del tiempo, quedando profundamente dormida.

No estoy segura de qué hora era o cuanto había pasado desde que me dormí, ni siquiera noté cuando mi amigo entró a dormir junto a mí a la tienda, reaccioné porque ella me había empezado a mover, intentando nerviosa hacer que reaccionara; mi primera respuesta fue evasiva, pues le respondí molesta que me dejara dormir, pero lejos de desistir, siguió con su intento de despertarme. Por fin me incorporé un poco más consciente, lo primero que noté era el pánico en su rostro, fuera se escuchaba que algo estaba merodeando alrededor de nuestra tienda, la sensación de sentirse asechada era terrible; parecía que una bestia de gran tamaño, que emitía un sonido escalofriante, semejante al de un felino, pero que estaba segura no lo era, diera vueltas una y otra vez alrededor nuestro, acelerando mis palpitaciones con cada segundo que transcurría.

Sufrí un ataque de pánico, mi cuerpo sudaba de manera anormal, mientras temblaba de manera incontrolable, llorando, creyendo que algo malo estaba a punto de sucedernos. Unos instantes después logramos escuchar un grito, proveniente de la otra casa de campaña en que los hombres se encontraban:

- ¡Chavas, tranquilas no salgan, ya se va a ir, lo estoy alejando! - Dijo uno de nuestros amigos.

Unos instantes después llegó y ayudó a tranquilizarme, pues yo no paraba de temblar, mientras mi amiga le exigía asustada una respuesta.

- ¿Quién era? ¿Qué sucedió? ¿Qué hiciste? - Preguntaba desesperada.

- Ya tranquilas, no volverá pero estuvo cabrón, creo que venía por una de ustedes. - Se limitó a responder.

Estábamos intentando calmar los nervios, cuando presenciamos que del otro extremo del lago, se encendió de la nada una gran fogata, que iluminó toda la zona como si fuera de día, por lo que de nueva cuenta sucumbimos ante el miedo mi amiga y yo. Mientras mi amigo comenzó a rezar en algún lenguaje extraño o demasiado inentendible, pues es originario de origen oaxaqueño, mazateca de hecho y conoce algunas cosas sobre "energías". Por su parte de la fogata lejana comenzaron a saltar bolas de fuego, que poco tiempo después desaparecieron tal y como habían surgido, de repente, siguiendo aquel espectaculo la aparición de dos caballos blancos que pasaron corriendo junto a nosotros, bastante agitados. No pudimos pegar el ojo en lo que quedó de la noche.

Por la mañana nuestro cuarto amigo nos confesó que no se dió cuenta de nada de lo sucedido, lo único que pudo aportar fue:

-Ah, qué bien dormí, pero soñé algo curioso, era como si una bruja venía por ustedes y se asustaban".

Tras lo cual todos quedamos meditabundos y reflexivos con respecto a lo sucedido. Buscamos dónde desayunar, así que terminamos en una de las cabañas, contándole a la señora que nos atendió lo que habíamos vivido la noche anterior. Respondiendo cualquier duda con una contestación simple:

- Sí, por eso la gente no se queda de noche aquí, porque luego bajan los Nahuales.

No hubo más por decir, es algo que hasta la fecha no acabamos de asimilar del todo, una experiencia extrema sin lugar a duda. 



A pesar de que siempre hay espacio para dudas, vale la pena pensar en experimentar, saber qué tan cierto puede ser el vivir una experiencia de esta índole, sería muy fácil para cualquiera de nosotros decir "es imposible" solo por el hecho de nunca haber presenciado una situación como esta, pero cuando una persona como Natalia narra su vivencia para ti, muchas veces la duda es sustituida por un sentimiento de empatía, y puedes llegar a ser capaz de creer.

Por el momento ha sido todo querido caminante, pero te invitó a que sigas recorriendo junto a mí los caminos al más allá.   




No hay comentarios.:

Publicar un comentario